Autor: José Manuel Cáceres (*)
En palabras de representantes del Ejecutivo Nacional hace varios años se mencionaba la palabra “guerra asimétrica” según lo cual se pretendía enseñarnos, que ante unos “eventuales enemigos” en una guerra, debemos estar preparados ante la superioridad numérica y tecnológica del “enemigo”, lo cual no seria un enfrentamiento convencional, lo que nos obligaba a “prepararnos” de manera diferente, es decir utilizar otras “estrategias no convencionales”, las cuales afortunadamente desconozco y aspiro no conocer, ya que la única guerra que deseo librar en mi ultimo año de elegible para la reserva, es la guerra a la pobreza y a la exclusión social.
Esta introducción me sirve de base para entrar en un tema que quizás este pasando por debajo de la mesa en materia de la opinión publica, y es el caso que el ejecutivo nacional en la reciente reforma tributaria (2014-2015) aplicó una bélica “asimetría tributaria” cuando se pretendía en materia de impuesto al valor agregado ampliar la base de contribuyentes al consideran bienes suntuarios vehículos cuyo valor era igual a seis mil unidades tributarias, cuyos compradores serían mayoritariamente la población ubicada en la ya maltrecha clase media, así mismo se daba un abierto desacato a la Sentencia 301 de la Sala Constitucional del TSJ, sin dejar de mencionar otra página de este episodio como resulta el novísimo concepto de defraudación incluido en la reforma del Código Orgánico Tributario que pondría a todos los contribuyentes a caminar sobre techos de vidrios.
Vemos así por otra parte, que cada año se subestima más el valor de la unidad tributaria ante la consideración del recaudador de impuestos que parece sostener que ¡aquí pocas personas pagan impuesto! pero sin embargo, las metas de recaudación se superaran.
Algo que quizás muchas personas desconozcan es que en leyes como las de seguridad social, turismo, telecomunicaciones, minas, espacios acuáticos, aviación civil, responsabilidad social de radio y televisión, cinematografía nacional, y otras veinte más establecen contribuciones parafiscales, todas estas son una manera sofisticada de tributar.
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Pero la gran anestesia fiscal y la más poco convencional forma de imponer una asimetría tributaria por parte del Gobierno, es definitivamente el “impuesto dobladito”, que no es otro que la inflación, que años tras año sustrae del bolsillo de los ciudadanos contribuyentes cantidades importantes.
Si además, a lo anterior le sumamos los “impuestos pasivos” que son los que el contribuyente debe cancelar por concepto de primas de seguro, vigilancia, colegios privados, estamos ante una cada vez mayor "asimetría tributaria” que se traduce en un Estado sumamente voraz, que no termina de cumplir sus funciones básicas de manera eficiente, (Y esto que no suene a conspiración).
Basta con ver las cifras y víctimas de la inseguridad personal cada semana, la precaria situación de hospitales, escuelas, así como los tantos niños sin recursos deambulando las calles del país, autopistas sin iluminación, carreteras en mal estado, edificios públicos en ruinas.
A todo esto debemos agregar las nuevas practicas “asimétricas” fijadas por el ejecutivo mediante la figura de retención en la fuente en materia de IVA y sus respectivos reintegro, con lo cual se le sustrae una parte importante del capital de trabajo de los contribuyentes especiales, esta demostrado con cifras que el porcentaje del 75% superar abiertamente la capacidad contributiva de los contribuyentes, en este tema la administración tributaria a hecho gala de su “asimetría tributaria” ya que a más de diez años de funcionamiento del sistema de retención en la fuente, se producen tardíos reintegros a los contribuyentes que son apenas un porcentaje del total recaudado en exceso por el SENIAT por esa vía.
Quienes conocen mi trayectoria profesional y académica, saben que soy un defensor de un Estado fuerte en materia tributaria, no en vano repito ¡que no existe Estado, sin tributo! ; pero es necesario que ese Estado opere apegado a derecho.
El impuesto es el sacrificio económico individual que los miembros de la sociedad deben afrontar por el hecho de pertenecer a ella, económica, social y políticamente, no porque obtengan, (o pretendan obtener de ella), un beneficio.
Este artículo lo escribí en 2015 y es importante aclarar que no existe un error en la fecha, se escribió en ese año y se mantuvo en suspenso por sugerencias de un amigo ya ausente, quien decía o publiques eso, las cosas, van a cambiar.-
Hoy te diría Miguel nada cambio, por lo cual se puede publicar.
(*) El autor de este aporte es José Manuel Cáceres, es profesor Universitario en la Universidad de Carabobo, maestro de vida de muchos pupilos que le agradecen su dedicación y enseñanzas. Es también un destacado gerente y asesor en materia tributaria con una reconocida y dilatada trayectoria profesional. A ocupado cargos de alta gerencia en organizaciones privadas y en instituciones gremiales empresariales del país. Amigo de la casa GERENCIA Y TRIBUTOS y un mentor relevante al que agradecemos su aporte.
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Jose Manuel Caceres, uno de los mejores Profesores de Postgrado que he tenido...gracias por tanto aporte al conocimiento
ResponderEliminarUn amigo personal y de la casa, que amablemente ha realizado este aporte a nuestro Blog. Saludos Jassem
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