20 de agosto de 2016

El ajuste por inflación fiscal en el contexto de una economía inflacionaria


La inflación desde la perspectiva del valor de la moneda, representa un deterioro de la capacidad que tiene ésta para su intercambio por bienes y servicios. El ciudadano lo percibe como un aumento generalizado en los precios de los productos que adquiere en el mercado; en realidad se trata de la pérdida del valor de la moneda que utiliza para comprarlos. En consecuencia, al usted poseer más moneda en el bolsillo no significa que tendrá un mayor patrimonio.  Su riqueza depende del valor de compra o intercambio que tenga la moneda, y no de la cantidad de billetes que usted tenga en su cartera. Mucho dinero con menor valor de compra no hace rico a nadie.

De acuerdo con la teoría contable financiera la inflación causará una pérdida o ganancia a las empresas o personas, dependiendo de su posición monetaria neta. Esta es la relación diferencial entre sus pasivos monetarios y sus activos monetarios.  La posición monetaria neta será “activa” cuando, en su balance financiero, usted tenga una mayor proporción de activos monetarios en relación a sus pasivos monetarios. Por ejemplo: si usted posee una cuenta corriente bancaria con Bs. 1.000.000 y deudas líquidas (cuentas por pagar) con sus familiares de Bs. 300.000; su posición monetaria neta será “activa” por Bs. 700.000. En cambio, si su deuda es de Bs. 1.400.000,  su posición monetaria neta será “pasiva” por Bs. 400.000. Se trata de sumas y restas, pero el resultado de estas simples operaciones aritméticas en una economía inflacionaria, marcará la ganancia o la pérdida monetaria que usted experimentará.

Cuando usted tiene una posición monetaria neta activa, la inflación causa una pérdida en su patrimonio. Se asemeja a quien guarda dinero bajo el colchón. Al cabo del tiempo, ese dinero ya no podrá comprar los mismos bienes. La pérdida de valor del dinero que usted no invirtió inteligentemente, es una pérdida monetaria asociada con una posición monetaria neta activa. En cambio, si usted pidió dinero prestado a un familiar y con ello compró bienes que se protegen de la inflación; por ejemplo, electrodomésticos y mobiliario del hogar,  cuando, pasado el tiempo, usted decida vender esos bienes a su valor de mercado, obtendrá suficiente dinero para pagar su deuda y le quedará todavía una ganancia. Esa ganancia se da por la posición monetaria neta pasiva ante la exposición inflacionaria.


El ajuste por inflación fiscal es una metodología utilizada para cuantificar el resultado monetario en un período impositivo del contribuyente. La pérdida o ganancia monetaria que se deriva de dicha posición. También es conocido como el “API fiscal”, y se estableció por primera vez en Venezuela en la Reforma de la Ley de Impuesto sobre la Renta de 1991; con el propósito de reconocer el efecto que la inflación tenía sobre la determinación del enriquecimiento neto de ciertos contribuyentes. Su complejidad es más un mito que una realidad. Como cualquier procedimiento de cálculo, tendrá mayor o menor grado de dificultad dependiendo del conocimiento técnico que se posea para su comprensión.

El ISLR grava al incremento neto del patrimonio del contribuyente, y necesariamente tiene que considerar el efecto de la inflación sobre su posición monetaria neta. Por ello la reforma de la Ley de ISLR realizada por el Ejecutivo en noviembre de 2014, a través de los poderes otorgados por la Ley Habilitante, es uno de los desatinos técnicos de mayor proporción que se ha dado en materia de la reforma legal de este tributo al eliminar primero el ajuste por inflación a las instituciones bancarias y de la actividad de seguros, y luego, en diciembre de 2015 lo suprime a los contribuyentes clasificados como especiales por el SENIAT; aduciendo que  el Ajuste por Inflación Fiscal era usado para eludir el pago de impuesto.

Desconocer el API fiscal es como esconder la cabeza bajo la tierra ante la grave inflación. Ignorar el problema no hará que desaparezca; por el contrario, lo agravará más cuando está eliminación podría significar la afectación severa del patrimonio de muchas entidades productivas requeridas por el país para salir de la crisis más severa de su historia contemporánea.

Algunos insisten en que estamos en “tiempos políticos”, para priorizar respecto a la grave crisis que en el ámbito político parece ser la génesis de todos los demás problemas que conforman la calamitosa situación del país. Concuerdo plenamente con ello.

Así mismo, no podemos negar que es cierto que la economía no se detiene, como cita con frecuencia de forma pertinente el economista y profesor universitario (UNEG) Fidel Hernández. Por ello urge que la Asamblea Nacional se dedique a la revisión de los efectos que la exclusión del API fiscal causará en las empresas, que si bien no era perfecto, lo que requería era una objetiva revisión para mejorar su procedimiento y resultados, atendiendo a los principios que rigen al sistema tributario del país consagrados en los artículos 316 y 317 de la Constitución Nacional.

Camilo London
Asesor tributario
En twitter @eltributario



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