4 de abril de 2011

Los viáticos a los efectos del ISLR

Establece el Parágrafo Cuarto del artículo 16 de la Ley de ISLR, que los viáticos obtenidos como consecuencia de la prestación de servicios personales bajo relación de dependencia, se excluirán a los fines de la determinación del ingreso bruto global a que se refiere el encabezamiento de este artículo siempre y cuando el gasto esté individualmente soportado con el comprobante respectivo y sea normal y necesario.

El Diccionario de la Lengua Española define al viático como una “Prevención, en especie o en dinero, de lo necesario para el sustento de quien hace un viaje”, es decir, que lo asocia al gasto de viaje en el cual incurre el viajero. Esta acepción es plenamente concordante con la referencia que sobre este término hace la Ley de ISLR. Algunos asocian el viático sólo al gasto del traslado, pero sería un error, por cuanto este concepto  se extiende al gasto en que se incurra por la permanencia del trabajador en un lugar distinto al de su lugar habitual de trabajo, entendidos estos como las sumas de dinero que se pagan por parte del patrono al trabajador, cuando éste último debe desempeñar algún trabajo asignado fuera de su lugar habitual de residencia.

Los viáticos normalmente son pagados al trabajador, sea esto en efectivo, cheque o depósito, para que éste realice la erogación por el servicio o bienes requeridos para su comisión de servicio. Siendo así, el viático se da con anticipación al momento en el cual el trabajador debe ejecutar el pago por el gasto, de allí que es costumbre referirse a los “anticipos de viáticos”, que son más bien, el viático. Otra modalidad, es aquella en la cual el trabajador eventualmente realiza el pago por concepto de gastos de viaje y luego le son reembolsadas dichas cantidades por el patrono, donde más que un viático, deberíamos referirnos al reembolso de gastos asumidos por cuenta del patrono, los cuales tienen una consideración análoga en la Ley de ISLR a la dada a los viáticos, respecto a exclusión de  los ingresos brutos de quien es retribuido.

La exclusión de los viáticos de la determinación del ingreso bruto de los trabajadores, cumple con lo previsto en el artículo 4 de la Ley de ISLR, pues lógicamente, estos no representan un incremento del patrimonio del trabajador, sino una erogación para cubrir el costo de su traslado y permanencia fuera del lugar habitual de trabajo, atribuible únicamente al patrono. Son los viáticos entonces, un gasto del patrono, no imputable al ingreso del trabajador, a diferencia del salario que si constituye enriquecimiento para él, como contraprestación por su trabajo.

A los efectos tributarios, previstos en la Ley del ISLR, se exige que los viáticos sean en efecto gastos normales y necesarios del patrono, así como estar debidamente soportados en facturas y comprobantes que cumplan con los requisitos legales o sublegales para su emisión, para que no se reconozcan estos como un ingreso bruto para el trabajador. Tales previsiones buscan sin lugar a dudas, evitar que por medio de esta figura se puedan “esconder” remuneraciones del trabajador que incidan en una disminución ilegítima de la base imponible sobre la cual determinar el ISLR de éste.

Un caso que llama mucho la atención, es el instrumentado en algunas empresas, muy especialmente del sector público, en las que se instituyó el denominado “arreglo propio” mediante el cual se entregan por concepto de gastos de viaje a los trabajadores sumas que no requieren de rendición de cuentas, quedando relevado el trabajador de suministrar al patrono los soportes de los gastos en los que incurre por concepto de viáticos. Bajo este formato, el trabajador acostumbra “pasar hambre y dormir bajo un puente”, para así hacerse de un dinero adicional, pero lo ahorrado o ganado por esta vía, podría terminar descontado con un mayor ISLR, multas e intereses, además del gasto en medicamentos y protectores gástricos, para el dolor de cabeza y malestar devenido de un inminente reparo fiscal.

El uso de la modalidad del viático tipo “arreglo propio” implicaría a los efectos del ISLR, y ante la falta de soportes documentales representados en facturas y comprobantes equivalentes del gasto, que dichas sumas pasarían a formar parte del ingreso del trabajador. Queda a salvo que el trabajador y el patrono logren demostrar en un procedimiento de determinación de oficio de la Administración Tributaria Nacional, o si fuera el caso recursivo, que a pesar de no contar con las facturas que soportan los gastos de viaje, en efecto lo percibido por el trabajador ha sido un viático, privando para ello el principio de libertad de prueba tantas veces reiterado por la máxima instancia judicial del país en sus últimas sentencias. Pero es posible también, que dicha instancia judicial se incline a considerar la exigencia de facturas soportes del viático como un “requisito imprescindible” para no considerarle un ingreso a favor del trabajador, de lo cual ya existe como precedente nada alentador, el obcecado empeño en rechazar la deducibilidad del gasto sin retención. Este último caso implicaría una mayor carga tributaria para el trabajador, por la falta de previsión e incumplimiento de la Ley, a lo que deberá sumarse, por si fuera poco, la multa e intereses de mora previstos en el Código Orgánico Tributario.

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